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ESTA ES MI COLUMNA QUE SE PUBLICARÁ EL LUNES 22 DE DICIEMBRE EN EL QUINTANARROENSE. ES LA ÚLTIMA DEL AÑO Y SE VUELVE A PUBLICAR A PARTIR DEL 12 DE ENERO. Multiplique su aguinaldo De acuerdo con los especialistas en finanzas personales, las mejores cosas que una persona responsable puede hacer en medio de la crisis son cuidar su trabajo, bajarle al gasto y al abuso del crédito, pagar sus deudas, ahorrar y proteger sus ingresos adicionales. Todo es cierto, pero tan cierto como que en las fiestas navideñas se olvida toda disciplina y se desboca el consumo. Son tiempos en que, sobra decirlo, nos gastamos lo que tenemos y lo que no tenemos, dejando el análisis para después de los deseos navideños y los propósitos para el nuevo año. Pero el caso es que bajo la actual situación muchas familias están siendo más cuidadosas con el manejo de sus ingresos e incluso es posible que estén en busca de buenas oportunidades para hacer algo productivo con sus bonos, su caja de ahorro y su aguinaldo. A este respecto, quiero retomar el hecho que por tradición la mayoría de los mexicanos confían en los bienes raíces. Les gusta invertir en ladrillos pues… Y claro, muchas familias lo hacen porque en verdad necesitan una casa, pero existen muchas más, que aun teniendo casa propia, apenas tienen la oportunidad buscan comprar un terreno, una casita o invertir en mejorar o ampliar la que ya habitan. Para muchas de estas familias el principal obstáculo es contar con los recursos para pagar el enganche y los gastos de escrituración, porque en casi todos los casos, no tienen mayor problema para pagar mensualmente el pago de un crédito hipotecario. Y es que si para comprar una casa de 500,000 pesos se toma un crédito hipotecario, el pago mensual que habría que cubrir es del orden de 6,000 pesos. No suena mal, pensarán muchos. El problema surge cuando al visitar el centro de venta de cualquier desarrolladora de vivienda, se encuentran con la sorpresa de que el crédito no lo cubre todo y que deben cubrir un enganche de entre 10 y 15%, lo que supone de 50,000 a 75,000 pesos, además de los gastos de escrituración, que en este caso serían de aproximadamente 30,000 pesos. La triste realidad es que hay muchas familias que pueden pagar 6,000 pesos al mes para tener una casa, es más, muchas ya lo pagan de renta, el problema, el gran problema es que ya no son tantas las que tienen ahorrados y disponibles de 80,000 a 100,000 pesos para este fin. Por eso es tan importante que quienes quieren casa entiendan la importancia del ahorro y por eso es tan importante que valoren lo que puede representar un ingreso adicional, como el aguinaldo, para dar forma al sueño de tener casa propia. Quienes han seguido esta columna ya saben que me gusta dar ejemplos… Una familia que paga una renta de 6,000 pesos debe tener ingresos consolidados (de todos sus miembros) del orden de 30,000 pesos (si paga más está rentando algo que excede sus posibilidades, si paga menos, o es una ganga o habita una casa por debajo de su nivel socioeconómico). Si esa familia ahorrara cada mes 10% de su ingreso, en un año contaría con 36,000 pesos, y si a esta cantidad le agregara la mitad de los ingresos adicionales de diciembre (supongamos que entre aguinaldos, bonos y cajas de ahorro caerían en total 40,000 pesos), el ahorro anual ascendería a 56,000 pesotes; nada mal ¿no? El hecho es que con un ejercicio tan básico de ahorro, en apenas dos años esta familia contaría con recursos ahorrados suficientes para comprar una casa nueva, quedando además con el compromiso de un crédito hipotecario de largo plazo (20-30 años) por el que realizaría pagos mensuales fijos (ojo, el costo de la renta subiría cada año) de 6,000 pesos, la misma cantidad que originalmente pagaban de renta. Por supuesto, pagar una renta es un gasto; pagar la mensualidad de un crédito hipotecario es una inversión. Así que ya lo sabe, piense muy bien que cada regalo comprado a la güey o que cada vez que el alcohol lo invita a gritar “yo pago”, están alejando de la posibilidad de estrenar casa. Recuerde que su aguinaldo no es un regalo, es resultado de un año de trabajo; respétese, cuídelo y aprovéchelo. Y bueno, deseando lo mejor para todos nuestros lectores, este columnista se va de vacaciones. Nos reencontramos en enero; ¡Feliz año!
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