Nueva Visión / Horacio Urbano PDF Imprimir E-mail
Martes, 07 de Diciembre de 2010 18:19

Back to basics

Es tiempo de analizar quién debe atender las necesidades de financiamiento y servicios financieros de cada segmento de la población y cada actividad productiva

Finaliza un año que, con lo que respecta al desarrollo de nuestra economía no se puede calificar como malo, lo menos que hay que decir es que fue muy complicado, marcado por la desconfianza de los mercados y por nuevos retos en materia de financiamiento.

De acuerdo con las autoridades, todo indica que este año el crecimiento de nuestra economía será del orden de 5%, resultado que marcaría que lo peor de la crisis definitivamente quedó atrás, y que estamos inmersos ya en un complejo proceso de recuperación.

Complejo por las implicaciones de una crisis que acabó siendo global y complejo por el hecho de que la situación es enteramente diferente para cada uno de los sectores que conforman nuestra economía.

Fortaleza probada

Tema fundamental es el financiamiento, ya que si bien las variables macroeconómicas mostraron fortaleza durante la crisis y presentan hoy registros incluso mejores a los del 2008, el hecho es que el susto que le metieron al sistema financiero mundial ha provocado un contundente golpe de timón, del que apenas estamos empezando a ver los efectos, y que tiene que ver tanto con políticas públicas, como con las políticas de quienes otorgan y fondean los créditos.

En cuanto al entorno, hay que reconocer que si hubiera forma de pensar en el pasado reciente son inmejorables.

México tiene una fortaleza financiera nunca antes vista; tiene importantes reservas, inflación acotada, tipo de cambio sensatamente estable… Todo sería maravilloso, si no fuera porque no se puede negar una crisis que dejó desconfianza y aprendizaje. En cuanto a desconfianza, hay que reconocer que para el sistema financiero internacional no resulta fácil entender que en México la crisis no tuvo el tremendo impacto que registró en otros países.

En cuanto a aprendizaje, hay que reconocer que la forma de entender el negocio de prestar dinero y el concepto del riesgo han cambiado radicalmente.

Hoy podemos decir que en México se mantiene activo el mercado del crédito; sin embargo, hay que decir también que esto no es igual para cada sector de población y para cada actividad productiva.

Es por ello que para apuntalar este incipiente proceso de recuperación, resulta indispensable revisar la estructura del sistema financiero para reconocer que partes salieron golpeadas y, con este diagnóstico, revisar si cuenta con la fortaleza debida para atender la estructura de la demanda.

Crédito especializado

Esto nos lleva necesariamente a volver a tomar con total seriedad el concepto de financiamiento especializado, porque si bien es cierto que la banca está fuerte y está prestando, también lo es que hay segmentos de población y sectores productivos que no forman parte de su modelo de negocio.

Es cuestión de revisar estructuras sociales y económicas, para evaluar después que segmentos se encuentran debidamente atendidos en materia de servicios financieros y, evidentemente, acceso al crédito.

¿Quién debe prestar a una Pyme agropecuaria? ¿Quién debe otorgar un microcrédito hipotecario? ¿Quién debe ser el intermediario financiero de un banco de desarrollo que tenga como función canalizar recursos, vía crédito, a la población de menores ingresos?

Financiamiento especializado. ¿Qué es? ¿A quién atiende? Y ¿quién lo debe otorgar?

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