Nueva Visión / Horacio Urbano PDF Imprimir E-mail
Martes, 28 de Septiembre de 2010 12:56

Los tiempos de la especialización

Hoy no se puede entender el sistema financiero si no es como un sistema integral, formado por diferentes figuras que se complementan

¿Usted es de los que cuando analiza la posibilidad de construir su casa lo primero que piensa es cómo ahorrarse el costo de un arquitecto?

¿O es de los que sabe que en ningún lado se va a encontrar mejor sopa de cebolla que la que preparan en aquel restaurante francés que tanto le gusta?

Estamos hablando de la especialización, del valor que le damos y del papel que juega en cada aspecto de la vida cotidiana.

Y lo estamos haciendo en unos tiempos que de tan modernos ya tienen la nariz topando con el futuro, porque la globalización e inmediatez del conocimiento nos enfrentan a la contundente realidad de que no basta con conocer superficialmente los factores que definen los retos que nos toca enfrentar.

¿Recuerdan la banca múltiple?

Estamos en la época de la especialización…

Y quien no lo entienda, que se tome un minuto para pensar en cómo nuestros abuelos contaban con un médico todólogo, que ya en tiempos de nuestros padres evolucionó –en un primer nivel de especialización- a pediatra, para llegar a la actualidad con niveles de especialización sencillamente increíbles.

Y esto sucede con cada rama del conocimiento humano, incluyendo, por supuesto, al sistema financiero.

Atrás quedaron los tiempos de la banca múltiple, porque hoy, incluso los grandes bancos globales que dominan el mercado, cuentan con filiales especializadas para atender cada uno de los segmentos del mercado.

¿Entonces no..?

Es así que hoy no se puede entender el sistema financiero si no es como un sistema integral, formado por diferentes figuras que se complementan, de cara al objetivo final, de atender las muy diferentes necesidades de cada uno de los sectores productivos y sociales.

Ya son historia aquellos tiempos en que el gerente de una sucursal del banco, al igual que aquel legendario y todólogo doctorcito de pueblo (llamado así con todo respeto y cariño), representaba  para sus clientes un patriarca financiero, al que había que acudir lo mismo para abrir una cuenta de ahorro, que para solicitar el crédito para comprar una casa, en busca de un seguro o un producto en qué invertir.

Eso es historia. Historia que además, contrastada con la realidad del país, nos da elementos para saber que con ese pasado no podemos construir el futuro que queremos.

Éste es un dato oficial. En México existen aproximadamente 76.7 millones de adultos; de ellos, 10% no tienen acceso a servicios financieros.

¿Y cómo sí..?

¿Por qué? ¿Por pobreza?, Sí, ésa es una razón fundamental, pero que se agrava profundamente como resultado de la dispersión y alejamiento de los asentamientos en que habitan esos millones de marginados financieros y por la realidad de las economías locales.

No es noticia, en 64% de los 2,456 municipios del país no hay sucursales bancarias, y resulta evidente que la solución no pasa por obligar al sistema bancario a llevar su cobertura hacia municipios que no les representan negocio.

La solución, necesariamente va de la mano con fortalecer un sistema financiero no bancario, con productos y esquemas de atención altamente especializados en aquellos segmentos del mercado que pretenden atender.

Los invito a opinar sobre estos temas en mi blog (www.centrourbano.com) o en mi nuevo espacio en Twitter (@horacio_urbano).

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Última actualización el Martes, 28 de Septiembre de 2010 13:25